Indiferencia
Frágil caparazón.
Y mi fragilidad se rompe
con la locura de tu mirada.
Atónita mi piel con tu presencia
llora fuego por las noches
soñándote.
Impotente, sedienta de ti,
como angustia
y la angustia me come.
¿No lo ves?
¡Ay, ojos esquivos!
Torturáis con hielo frío
el volcán de mi esqueleto
enamorado.
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